CARACAS, Venezuela.- El llamado de la diana militar a las 3, tres horas antes de la apertura de las mesas, las largas colas para votar y la decisión de la autoridad electoral de dar a conocer cifras del escrutinio únicamente cuando haya una “tendencia irreversible” hacen del "7O", el día en que los venezolanos deberán elegir entre Hugo Chávez o Henrique Capriles, la jornada electoral más larga del mundo.
De por sí, el “día electoral” ya es más largo que en la Argentina, donde las mesas abren durante 10 horas. En Venezuela, los centros de votación reciben votos de 6 a 18, durante 12 horas, y ese precepto de que “seguirá abierta la mesa mientras haya ciudadanos en las filas”, que en cualquier lugar es una formalidad, acá tiene sentido.
La jornada suele arrancar para muchos a las 3: una emblemática ceremonia de toque de diana militar “levanta” a los venezolanos para que inicien su peregrinaje hacia las urnas. Pero aún antes de eso, desde la medianoche, en muchos puntos de Caracas hay grupos que se juntan a esperar la apertura de los centros lanzando fuegos artificiales.
Después viene la espera en las largas colas, que avanzan con extrema lentitud, más allá del sistema automatizado, tan elogiado por estos días por los acompañantes electorales. Es común que la espera lleve tres o cuatro horas.
En la zona de Sabana Grande, los caraqueños que debían sufragar en el colegio Nuestra Señora de Guadalupe llegaron a hacer unos 600 metros de cola, por la avenida Casanova, la calle Unión y el boulevard de Sabana Grande, revitalizado hace unos años y ahora con bancos y juegos infantiles de metal.
Con banquitos para hacer más agradable la espera, con diarios y revistas dominicales cuya lectura resultaba insuficiente, entre los capitalinos eran inevitables las conversaciones sobre la pulseada entre oficialismo y oposición, y, como el tiempo sobraba, también sobre el desempeño de Pastor Maldonado en la Fórmula 1.
Es que muchos “mataron” la espera de la madrugada con la carrera que la F-1 corrió en Suzuka, Japón, donde Maldonado -una suerte de héroe nacional, porque es el primer venezolano que corre y gana en la máxima categoría- largó decimosegundo pero logró sumar puntos con un octavo puesto.
Muchas camisetas de las selecciones locales de fútbol (“la vinotinto”) y de béisbol se veían entre quienes esperaban para votar, quizás en respuesta a la idea de varios dirigentes de que parte de la suerte del país se jugaba en esta compulsa. De colores más variados, en cambio, eran las “sombrillas” (paraguas) que poblaban la larga fila.
El paraguas es casi un elemento obligado en jornadas así, primero porque el sol es implacable durante buena parte del día, y segundo porque Caracas suele tener en cada jornada su rutinario “palo de agua”, un chaparrón breve pero muy intenso, que hoy se anunciaba para la tarde.
Los que parecían hacer la diferencia ante tanto tedio eran los vendedores ambulantes de bebidas, helados y choclos salados, en los que los que esperaban gastaban algunos bolívares, probablemente los que ahorraban de sus viajes en metro y en el flamante Bus Caracas, hoy con servicio gratuito.
Eran éstas de las escasas chances de consumo, porque los negocios y los centros comerciales y de entretenimiento estuvieron cerrados. El Gran Caffé, de la esquina del boulevard de Sabana Grande y San Antonio, sacó ventaja de estar abierto y de tener enormes sombrillas sobre sus mesas, que permitían la charla y el descanso de quienes ya habían votado. Charlas sin alcohol, claro.
Canales de televisión y emisoras de radio llenaban sus transmisiones con testimonios de votantes, las apariciones de funcionarios y legisladores al momento de sufragar, los innumerables cortos sobre el sistema de votación y los repetidos contactos con el Consejo Nacional Electoral (CNE), desde la inmensa carpa especialmente montada para la prensa.
Esas largas colas fueron menguando hacia las primeras horas de la tarde, y para después de las 18 (las 19.30 en la Argentina), tras el cierre de las mesas, vendrían en los medios los análisis, los informes especiales y los invitados, a la espera de que el CNE, única autoridad habilitada para dar a conocer resultados, difundiera su primer boletín.
Como el Poder Electoral anunció que únicamente daría cifras cuando tuviera bien avanzado el escrutinio y ya “una tendencia irreversible”, era un hecho que el ganador de la compulsa se conocerá bien entrado el lunes.
Cuando la titular del CNE, Tibisay Lucena, lea ese texto, se va a estar completando la jornada electoral más larga del mundo. (Télam)